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¿Por qué necesito graves profundos?

David Lee explora el impacto transformador de las frecuencias bajas potentes en la experiencia de escuchar, y cómo los graves profundos pueden elevar el disfrute y la participación del público a nivel emocional.

Parte 01:



Javier: David, ¿qué son los graves profundos?

David: Profundo se refiere a la longitud de onda. Entre más larga la longitud de onda, más profundo el grave. La longitud de onda es qué tan lejos están entre sí los picos de las ondas del sonido. Y conforme se alejan más, percibimos que las ondas llegan con menos frecuencia. Eso es la frecuencia, ¿no? Entonces tienes onda, onda, onda, onda contra onda, onda, onda, ¿verdad? Los graves profundos se llaman profundos porque las ondas están más separadas.

El mercado del Hi-Fi, además de pruebas fisiológicas, ha determinado que los humanos percibimos el sonido desde aproximadamente 20 ciclos por segundo hasta 20,000 ciclos por segundo de frecuencia de onda. Y entonces lo más bajo que teóricamente podemos oír está en ese rango de 20 hertz. Así que los graves profundos son, ya sabes, de 20 a 30, quizá 40, y eso todavía es profundo. O sea, relativamente hablando, la gente que oye una nota a 40 todavía la percibe como bastante profunda, pero no es tan profunda como lo que queremos alcanzar. 50 también se puede concebir o percibir como profundo, pero no es tan profundo como se puede llegar.

Javier: ¿Un subwoofer profundo es lo mismo que un subwoofer que pega muy fuerte?

David: Aquí entra la forma en que los seres humanos percibimos el sonido, y también entra la naturaleza del tiempo de subida (rise time) dada la misma amplitud, es decir, del centro al pico, comparado con la longitud de onda. Si tienes una distancia del centro al pico de x contra una distancia del centro al pico de Y, tu tiempo de subida hacia esa frecuencia más alta es más rápido.

Entonces el cambio de presión es más rápido. Por eso se siente más como un impacto. Si el cambio de presión es más gradual, no se siente tanto como un impacto. Se siente más como una brisa que como un impacto. Así que un sonido con pegada normalmente está relacionado con una frecuencia un poco más alta que un sonido profundo. No necesariamente quieres uno sin el otro, porque si algo pega pero no tiene fuerza detrás, no tiene peso detrás, es como una cachetada. Es como un pop, pero sin peso detrás. Pero si algo pega como, ya sabes, algo muy grande, como cuando un luchador de sumo golpea a alguien, hay potencia detrás. Y entonces, si puedes darle al impacto el peso que lo respalda, esa es la combinación que te da la pegada y la profundidad, porque simplemente no hay tanto aire, no hay tanto peso, no hay tanta masa, literalmente volumen, en ese impacto de longitud de onda más corta. Pero cuando tienes esa longitud de onda larga con él, literalmente aumenta la cantidad de masa y de aire que lo sigue.

Javier: ¿Cómo afecta un subwoofer profundo a la gente en la pista de baile?

David: Los seres humanos somos cada vez menos sensibles a las frecuencias cada vez más bajas, pero reaccionamos a ellas instintivamente con mayor fuerza emocional. Lo que pasa es que, cuando esas frecuencias bajas nos llegan, nuestro cuerpo responde, responde la pituitaria, responden las glándulas suprarrenales. Y entonces es una experiencia más envolvente y más emocionante cuando esas frecuencias bajas están presentes, porque simplemente reaccionamos biológicamente de forma distinta que ante las frecuencias altas, en parte porque estamos más familiarizados con esas frecuencias altas y por eso no nos emocionan tanto.

Es como la diferencia, el cambio, lo poco familiar de esa experiencia más profunda, esa experiencia de graves más profundos nos involucra más. Lo otro es que las frecuencias graves más altas empiezan a entrar en la zona donde nuestros oídos son más sensibles, y por eso ahí toleramos menos nivel de presión sonora con comodidad. Lo muy grave puede estar más fuerte sin que nos moleste, sin llegar a ese umbral de dolor que todos conocen mejor. Mucha gente, si no conoces el tema, busca las curvas de Fletcher-Munson. Básicamente muestran cómo nuestros oídos son más y menos sensibles a distintas frecuencias. Esos datos de Fletcher-Munson se hicieron hace mucho tiempo y no llegan a las frecuencias súper bajas, porque los audífonos que usaban no llegaban tan abajo. Pero de todos modos se hicieron muchos experimentos sobre cómo se perciben las distintas frecuencias en relación con el nivel, y cómo, conforme sube el nivel, nuestra sensibilidad a las frecuencias también cambia.

O sea, somos menos sensibles a unas frecuencias que a otras a lo largo de toda la banda. Pero entre más fuerte se vuelve el sonido, esa sensibilidad relativa también cambia. Entonces, cuando experimentamos graves, graves realmente bajos, no nos causan molestia en términos del umbral de dolor, pero sí involucran de verdad a nuestro cuerpo físico y elevan la respuesta del sistema endocrino. Nuestra pituitaria, nuestras glándulas y demás. En realidad reaccionamos a estas frecuencias de forma distinta porque no nos son familiares. Y entonces, cuando puedes darle eso al público, puedes amplificar la experiencia más allá de simplemente subirle el volumen.

Javier: ¿Los graves profundos hacen la fiesta más disfrutable para la gente? ¿Hacen que bailen más?

David: De manera anecdótica, sí. La gente está más cómoda en el sentido de que, si es una fiesta de varias generaciones, los graves profundos no les lastiman tanto los oídos, pero sí los involucran, sienten el sonido y se sienten atraídos hacia esa experiencia. Y bailar es una actividad física. Bailar es una experiencia táctil. No es solo una experiencia auditiva. No estás sentado escuchando con los ojos cerrados, desconectándote con la música: te estás moviendo con ella.

Y entonces, si la música misma contribuye a eso y no es solo que la oyes y luego la conviertes en tu propio movimiento, creo que hay una mayor capacidad, o una mayor fuerza, para que la gente se involucre y se deje atraer hacia esa experiencia física. Si esa experiencia los alcanza y los jala hacia adentro, en lugar de no hacerlo.

Javier: Entonces, ¿es mejor tener graves profundos que no tenerlos?

David: Si hay graves profundos en tu música, deberías poder tocarlos. Si no estás tocando música con graves profundos, entonces realmente no importa. Pero desde el punto de vista de querer estar a la vanguardia, de querer hacer cosas que tu competencia no va a poder hacer, los graves profundos son ahí donde está la jugada. Si estás dispuesto a conformarte con no tenerlos, entonces estás en la masa con todos los demás.


Parte 2:

Javier: ¿Se necesitan graves profundos para la música en vivo?

David: Tienes que saber lo que haces. Pero si tienes instrumentos que llegan a esas frecuencias bajas... Ya sabes, si alguna vez has estado viendo a una banda y hay alguien en el escenario haciendo muchas cosas, lo ves ahí, pero no oyes lo que sea que está haciendo. O sea, el del micrófono lo bajó o algo así, no lo apagó, pero es como si esa persona estuviera haciendo todo el esfuerzo y yo no obtengo el beneficio, y él o ella no sale mejor librado por eso. Eso es lo que pasa si no tienes los graves profundos. Entiende que los graves profundos están en el instrumento. Significa que está tratando de salir, pero el público no se beneficia de eso. Entonces, si tienes instrumentos, como teclados electrónicos o instrumentos basados en teclado, que serían como tubas de teclado y cosas así, pueden hacer el sonido realmente enorme. Y ahí es donde son necesarios.

Javier: Si no tengo un subwoofer profundo, ¿significa que me estoy perdiendo algunas de las notas profundas que podría tener la canción, pero que mi subwoofer no puede reproducir?

David: Definitivamente. Sí, eso es exactamente lo que está pasando. Hasta lo oyes: si tienes una canción, incluso una canción grabada, y oyes esta progresión de notas o una bajada o algo así, y simplemente se va apagando, si es así y sabes que no la estás apagando a propósito, es porque tus bocinas no lo están haciendo. Entonces es algo que realmente pasa, y siento que pasa muchísimo con muchos de los productos de mercado masivo que hay. He medido muchos de ellos. Y digo, ahí no hay nada. Y, ya sabes, alternábamos entre una marca A y una marca B, simplemente encendiéndolas y apagándolas, cambiando de una a otra, y el cliente que estaba escuchando dijo: eso no suena como si estuvieras encendiendo una y luego la otra. Suena como si encendieras una y luego la apagaras, porque simplemente no sale nada de la otra caja en esa frecuencia. Así que eso es exactamente lo que está pasando. Simplemente no estás recibiendo algunas de las notas.

Javier: Entonces, si compro un producto BASSBOSS ahora, tengo un subwoofer profundo. ¿Debería volver a escuchar todas mis canciones? Porque voy a experimentar, voy a sentir y voy a oír la canción de forma distinta.

David: Sí, pero es más que eso. Hemos tenido clientes que compraron sistemas y volvieron a escuchar cantidades enormes de música, y simplemente nos llaman y nos dicen que estaban sentados ahí llorando mientras escuchaban esta música. Sonaba tan bien. Y, ya sabes, todo el sistema, y son personas que llevan tiempo en esto, ¿sabes? Así que definitivamente es algo que hay que experimentar: cómo es ese extremo grave. ¿Qué te has estado perdiendo? Pero también es más que eso.

Javier: ¿Cómo afecta un subwoofer profundo el recuerdo de un evento al que alguien asiste?

David: Cuando la gente va a un evento, recuerda momentos. No recuerdas todo de forma continua. Recuerdas momentos, momentos cumbre. Y claro, no todas las canciones tienen estos graves profundos y, incluso en las que sí, no toda la canción los tiene. Pero la razón por la que la gente recuerda las cosas es que recuerda lo que es nuevo. Los seres humanos somos sensibles al cambio. Somos sensibles a las diferencias. Hay experimentos: te pones algo, ya sea ropa o algo en equilibrio sobre el brazo. 5 minutos después ya no notas que está ahí. Si lo quitas, notas que ya no está. La gente nota las cosas que son diferentes, así que va a notar notas musicales y cosas que nunca había oído. Y si estos graves profundos están fuera de su experiencia normal y cotidiana, definitivamente va a ser algo que dispare su memoria. Va a disparar que ese recuerdo se conserve. Y entonces van a recordar los momentos en que esa música los estimuló con fuerza de maneras que no les son familiares. Y eso los va a hacer decir: wow, experiencias nuevas. Esa es la clave. Recuerdas la primera vez que haces algo, recuerdas la primera vez que te pasó eso. Desde la primera vez que lo oíste así. Esas son las cosas que nos hacen recordar. Y hay una clave en eso que tiene que ver con quienes operan el sistema, sea un DJ o la banda o quien sea, y es que manejen ese proceso. Y eso es todo un tema de instrucción, ya sabes. Pero esencialmente recuerda que la gente recuerda momentos. Y si planeas tu noche, ya seas una banda, un ingeniero de mezcla, un DJ, o simplemente alguien que controla el sistema, ya has oído estas cosas en cuanto a la música. Ciertamente, como banda, ya sabes, las bandas bien ensayadas empiezan una canción despacio. Todos van construyendo juntos y marcando el ritmo, y la bajan al final, y tendrá los crescendos, y todos sabrán dónde está cada cosa. Y eso lo hacen así; como DJ, como ingeniero de mezcla, o, ya sabes, en la música producida, tienden a saturarla y dejarla en un nivel plano. Pero esa no es la mejor manera de crear esa experiencia. Y al mismo tiempo, como ingeniero de mezcla, tampoco es la mejor manera de crear esa experiencia memorable. Hay que darse cuenta de que se trata de los puntos altos, y eso es lo que la gente recuerda.

Javier: Entonces los graves profundos son más divertidos para mí. Lo son, creo que sí. Creo que, en general, la gente tiende a encontrarlo así. O sea, puedes disfrutarlo más, aunque no sea realmente lo tuyo. Puedes disfrutarlo más porque no te va a rechazar. Me gusta pensar que el grave más profundo te rodea, y estas longitudes de onda son enormes, pero como que te envuelven. Mueve tu ropa, mueve a tus amigos y a todos. Lo puedes sentir. Puedes poner los dedos en tu pecho. Puedes sentir cómo te mueve, no solo de una forma brutal, de una forma violenta, que es divertida de otra manera, sino que como que te rodea y sientes que todos en el público están teniendo la misma experiencia, porque es tan grande, y eso es lo que lo hace tan padre. No debería parecer que todo se trata del bajo y de los graves profundos, pero es una de esas cosas que te da ese poder adicional. O sea, todo eso de la octava de abajo, hace temblar la estructura del edificio. Mueve la ropa de la gente. Se sienten diferentes. Y, ya sabes, puedes ser un muy buen DJ y crear un ambiente maravilloso y una ocasión maravillosa para la gente. Igual con cualquier otra cosa, ya sea una banda o lo que sea, pero si quieres aportar ese algo extra, si quieres ser único, si quieres destacar, si quieres estar un escalón arriba o abajo de las otras opciones del mercado, entonces, ya sabes, tienes que elegir qué vas a hacer. Esta es una fácil. Haces esto y vas a destacar, la gente lo va a notar. E incluso si no lo notan necesariamente de forma consciente, ahí está. Es como una de esas cosas en las que hay algo, hay algo ahí. Quizá ni siquiera sepan qué es. Un par de personas lo sabrán, otras quizá no, pero ese es el misterio. Y como no saben, te lo asocian a ti, tú como DJ te llevas el beneficio. No tienes que explicarlo. No tienes que decirles: ah sí, es por mis subwoofers. Ahora esa es tu magia. Lo compraste tú. Te lo dimos para que hagas eso, ¿sabes? Sí, te dimos esto que luego tomas y usas, y ellos dicen: wow, ese DJ estuvo increíble.


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