Adéntrate en el mundo de la innovación en audio con David Lee, el Presidente y Diseñador detrás de las bocinas BASSBOSS. En esta sesión de preguntas y respuestas, conducida por el VP de Ventas de BASSBOSS, Javier Olivares, conocerás las motivaciones profundas, la filosofía de diseño y los avances innovadores que definen la destacada carrera de David Lee.
Descubre la fuerza que llevó a David Lee a entrar a la industria del audio: una pasión ferviente por la música, junto con un compromiso inquebrantable de elevar la experiencia auditiva de los entusiastas en todo el mundo.
Hola. Bienvenidos.
Soy Javier Olivares, soy el VP de Ventas en BASSBOSS.
Y hoy estamos aquí con David Lee. Es el diseñador,
presidente y cofundador de BASSBOSS.
Hola. Muy bien, David, hablemos un poco de ti.
¿Quién es David?
¿Nos puedes contar un poco sobre ti?
Nací en Sudáfrica y mis padres eran británicos
y se mudaron aquí en el 79.
Mi papá era arquitecto y aficionado al audio. Así que
supongo que le aprendí algunas cosas, me metí muy a fondo en el hobby
y lo seguí como carrera después de que la gente se dio cuenta de mi interés y
de lo involucrado que estaba. Y me ofrecieron un trabajo. Así empecé a trabajar en audio y desde
entonces no he trabajado realmente en otra cosa, desde más o menos 1984.
¿Por qué elegiste entrar a esta industria?
¿Por qué la experiencia de la música?
De niño, siendo inmigrante y sin conocer la cultura,
necesitaba encontrar mi escape, porque no estaba en
los grupitos sociales y todo eso, y la música era mi forma de involucrarme. Ese
era mi escape. Y era mi placer, mi elección.
No tenía muchos recursos, pero me
dio una experiencia tan maravillosa que me enganchó con la idea de la música
como experiencia. Y conforme avanzaba, me di cuenta de que podía ir más allá.
Podía darle eso a la gente. Eso era lo que quería hacer. Yo
decía: mira qué increíble es. Y yo no estaba metido en drogas ni nada de eso, y
quería tener esas experiencias intensas. Así que la música era mi manera de
tener experiencias cada vez más intensas, y hacerla mejor, más clara,
más fuerte y más profunda era como llegaba ahí.
Cuando diseñaste tu primer producto, ¿por qué
decidiste dar ese primer paso?
Supongo que depende de qué vayamos a llamar el
primer producto. El primer producto que diseñé no fue un
producto de producción en masa. Eran bocinas a la medida. Lo primero que hice fue
construir piezas a la medida para instalaciones específicas y resolver problemas especiales.
Y la verdadera razón por la que empecé fue que me di cuenta
de que los productos que podíamos comprar en ese momento no eran una buena relación calidad-precio. No
daban lo que yo quería en términos de sonido, profundidad y nivel que queríamos lograr, ni
la confiabilidad por el dinero que costaban. Había cosas que, es cierto,
eran una gran oferta. Si ves el nivel, el nivel de presión sonora y
el precio, dices: wow, eso es una gran oferta. Pero nunca era satisfactorio desde un punto de vista
cualitativo. Y del otro lado, había cosas que eran
muy buenas en calidad, pero ridículamente caras.
Entonces pensé: ¿podemos juntar esas cosas?
Y en ese momento yo trabajaba en una tienda de hi fi de alta gama. Ese
fue mi primer trabajo en audio: una tienda de hi fi de alta gama.
Técnicamente, lo primero que hice fue trabajar en un ambiente de estéreos para autos. Era
algo de graves súper intensos, y luego la misma empresa tenía hi fi de alta gama y cine en casa. Pero eso era lo que escuchaba todos los días. Y
luego, cuando salía a divertirme, la calidad del sonido que escuchaba en los
recintos de conciertos o en los antros era terrible comparada con el hi fi. Era más fuerte,
pero era terrible. Yo decía: No, no, no. Necesitamos esta calidad a ese
nivel. Y ese fue más o menos el origen de hacia dónde empecé a tratar de empujar.
¿Qué
influye en tus decisiones de diseño?
Mi historia no ha sido de grandes recursos, así que
una de las cosas más importantes que trato de hacer con cada producto es que sea lo más
denso posible en lo que puede ofrecer. Lo llamo practicidad
despiadada. Entonces, cuando me pongo a diseñar un producto, quiero tener mi mejor comprensión del resultado que quiero
lograr y luego filtrar cada componente y cada decisión de diseño para
que toda decisión que se tome sea para lograr esa meta. Y cada
elemento del producto tiene una razón para ser como es. Y
en la realidad, nada de lo que lleva está de sobra. Todo tiene una razón,
todo tiene un propósito, y todo está pensado para hacerlo mejor, y no
para lujos ni cosas tontas, sino estrictamente mejor en lo funcional.
¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?
Me gusta llevar las cosas al límite. Me gusta llevar la
experiencia a un nuevo nivel. Ya sea crear un campo sonoro
extremadamente intenso para unas 10,000 personas que están gritando
y pasándola increíble, y que nunca van a olvidar esa experiencia. Crear productos que hagan posible eso es genial. Desarrollar
técnicas para eso, ya sea gestión, alineaciones, afinaciones y
cosas así, es otra cosa que me parece
interesante y retadora, y luego crear, o sea,
diseñar las piezas, entender todos los detalles finos y
tener no solo una comprensión más profunda, sino también más amplia de cómo
los humanos interactúan con el sonido y no solo el sonido en sí. Quiero decir, toda la acústica es un
tema muy complejo. Pero luego está la psicoacústica y como ir uniendo
todas las piezas.
Disfruto conectar esos puntos y,
en realidad, me gusta mucho el proceso de enseñarle a la gente, no en
un contexto como este, sino en el contexto de que experimenten ese producto y
puedan hacer lo que quieran. Y entonces como que se les abren los ojos. Dicen: "¡Wow, okay. Así que
esas son las posibilidades!" Y ese tipo de cosas son geniales porque la gente
de repente se da cuenta de que puede hacer mucho más de lo que pensaba. Ese
tipo de cosas también son una gran parte de lo que me toca hacer. Algunos dicen que David
Lee está loco por los graves.
¿Estás de acuerdo con eso?
¿Qué significa?
Lo que pasa con los graves, en cualquier mundo del audio y la acústica,
es que son la última frontera.
Es la barrera contra la
que estamos empujando constantemente. Es la longitud de onda más grande. Es la duración más larga.
Es la mayor cantidad de aire que tienes que desplazar y me gusta
decir que la realidad no tiene un filtro pasaaltas. Mientras más profundo puedas llegar y más de eso puedas ofrecer, más real
y más fielmente puedes crear la experiencia de lo que sea
que estés tratando de hacer, ya sean explosiones en una película o
un bombo. Hay una enorme cantidad de información de escucha que
estamos filtrando en la mayor parte de la producción que hacemos. Y
hay todo un tema sobre la historia de la reproducción de sonido. Pero en esencia,
escoge una frecuencia. Y por cada octava que bajas, por cada vez que se reduce a la mitad
la longitud de onda, necesitas mover cuatro veces más aire
para lograr el mismo nivel de presión sonora. Y así, estamos empujando 20
hertz a estas alturas y tener suficiente área de cono y
desplazamiento de excursión para
poder producir esos niveles en esas frecuencias. Es el doble de lo que necesitas a 40. O sea, es cuatro
veces lo que necesitas a 40. Es como 16 veces lo que necesitas a 80.
Entonces, ¿es una locura?
Bueno, o sea, no, es que esa es más o menos la demanda.
Y existe en parte por la tecnología para poder grabar y reproducir
esas notas. Y conforme esa tecnología maduró, sobre todo con el
equipo digital, la pregunta fue: okay, ¿cómo llegas ahí? ¿Cómo lo consigues? ¿Cómo lo reproduces?
Puedes hacerlo a nivel bajo. Puedes hacerlo a un nivel
que se escuche en unos audífonos o lo que sea. Pero retrocede hasta el siglo XI, y hacían enormes órganos de tubos que llegaban a
16 hertz, notas de pedal que hacían vibrar todo el edificio. Y
a la gente le da piel de gallina, porque ese tipo de frecuencias bajas no son
comunes en la naturaleza. Son muy raras: tormentas eléctricas, terremotos, erupciones volcánicas, ese tipo de cosas.
Esas son las cosas que producen ese
tipo de frecuencias. No son cosas que escuches todos los días. Quizá
si pasa algo como que se cae un árbol gigante y retumba, y
cosas así, te despiertan las emociones. Realmente activan tu
glándula pituitaria y disparan tu adrenalina. Y esas son las maneras en que
podemos realmente potenciar esa experiencia musical, y si te tocó la limitación
de cuando los sistemas de sonido funcionaban solo con tubos y la excursión de los drivers
era de distancias minúsculas, minúsculas a las que podían moverse.
Ahora tenemos la capacidad de hacer más y más y más. Pero
¿quién va a ir al frente? Y a mí me gusta ir al frente. Me gusta tener la
capacidad de hacer lo que los artistas de vanguardia quieren hacer. Quiero que los artistas
de vanguardia que empujan el límite de las frecuencias bajas puedan usar nuestros
sistemas para trasladar eso al público, porque en realidad no hay otros,
y ciertamente nada que se acerque a la accesibilidad práctica
y al rango de precio que podemos ofrecer. Y por eso me gusta estar
loco por los graves, porque el otro extremo es mucho más fácil: mover tanto aire,
involucrar a tanta gente y crear esa intensidad, que alguien
pueda crear esa música que hace eso y luego trasladarla, eso es divertido y
emocionante. Y es, pues, el tipo de locura que no me molesta
tener.